Nuevos Enfoques para las Opciones Tradicionales del Uso de los Recursos Productivos: La Agroforestería y los Animales de Trabajo Bajo un Manejo Integral

Juan Carlos Chirgwin B.

Dirección de Producción y Sanidad Animal, Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, Via delle Terme di Caracalla, 00100, Roma, Italia.

Servicio de Producción Animal, Despacho C-580, Tel: 00 39 5705 5579; Fax: 00 39 06 5705 5749

Correo electrónico: juancarlos.chirgwin@fao.org

 

Resumen

El tema de analizar en forma conjunta diversos aspectos de la agroforestería y del uso de animales de trabajo, se enfoca aquí bajo una visión de manejo integral de recursos disponibles localmente, resaltando la numerosas oportunidades que existen para capitalizar aspectos de complementaridad entre los diversos aportes y de sus posibles interacciones. Se indica que opciones tradicionales de manejo de recursos como estas, con objetivos productivos múltiples y con niveles moderados de producción como metas, pueden ser viables y altamente recomendables para programas de desarrollo equilibrado. Como la gran mayoría de las comunidades del mundo todavía hacen uso cotidiano de ellas, es preciso capitalizar hoy su presencia para potenciar su desarrollo, aplicando nuevas tecnologías apropiadas y mejorando la capacidad directiva de la organizaciones comunales que las usan. Las mayores barreras que se oponen a este anhelo las constituyen: los intereses creados dentro del manejo macro-económico y político, la falta de compromiso de la mayoría de las grandes instituciones mundiales en apoyar enfoques técnico-científicos "no convencionales" y, el escaso apoyo que se brinda para difundir estas opciones y capacitar a profesionales, técnicos, productores, artesanos, comerciantes y consumidores facilitando así el ponerlas en práctica.

Palabras claves: animales de trabajo; enfoque de sistemas; equidad; manejo integral de recursos; multi-propósito.


Summary

The present paper discusses -within the context of an integrated management approach- several issues related to agroforestry activities in conjunction with the use of work animals. It highlights certain advantages open to management when opportunities offered by complementarity between their activities and outputs, as well as by their positive interactions, are thoroughly considered and used effectively. Furthermore it is also stressed that if such opportunities are properly adapted within traditional management options, where productive goals are identified with a multipurpose aim and with moderate output targets, they can become essential parts of effective and well balanced development programmes.

The fact that these options are still used by local communities worldwide is an additional asset in hopes of attaining successful results, once apropriate technologies are made available and community organisation is strengthened. The main constraints to expand and improve its use are: vested-interest controls in economic and political decision making instances, lack of commitment shown by most of the powerful and influential institutions to encourage an "un-conventional" approach in science and technology, and, inadequate support and resource allocation to train and organise communties in adopting these options for better management practices.


1.- Introducción

Los procesos naturales presentes en nuestro planeta se han visto alterados por las más diversas intervenciones ideadas por el género humano en su persecusión de metas impuestas por sus intereses. Durante su trayectoria histórica la creciente presión demográfica ha sido responsable en parte de graves fenómenos de degradación ambiental. Pero el impacto más adverso constatado en el presente siglo se ha debido a una aplicación desmedida de innovaciones técnicas que ha causado una disrupción profunda de los diversos sistemas que integran estos procesos naturales. La adopción progresiva de métodos intensivos y focalizados exclusivamente en un objetivo productivo único ha acentuado el quiebre del sustento natural de los sistema productivos. La voz de alarma sobre el daño ecológico y la explotación irracional de los recursos mundiales fue dada por el Club de Roma ya en 1972 pero la comunidad internacional no tomó entonces conciencia del peligro (Boff, L., 1999). Y así, es sólo en las dos últimas décadas del presente milenio que la humanidad finalmente cobra conciencia del daño ecológico que ha sido causado por: la industria; la explotación comercial de la agricultura industrializada, la pesca y de los bosques; y, por una urbanización descontrolada que va acompañada de un pérdida de valores éticos y ésteticos de las comunidades contemparáneas, con lo cual todo converge hacia un quiebre en el cumplimiento de sus responsabilidades para mantener la viabilidad de los procesos productivos.

Ante esta dura realidad que demuestra el alto precio ecológico y las graves tensiones sociales causadas por planes de crecimiento económico que se basan en la agregación mecánica de piezas fragmentarias, se debe llamar a todas las fuentes disponibles de conocimiento para buscar nuevas alternativas de producción, procesamiento y de organización comunitaria que sean compatibles y que puedan integrarse a los procesos naturales del planeta sin atentar contra su sobrevivencia. En estos esfuerzos no deberá intervenir sólo la ciencia y la tecnología sino que será preciso también recurrir al conocimiento de prácticas tradicionales, pericia artesanal y estrategia de manejo productivo de los recursos naturales que incluye modalidades ancestrales de autogobierno de las comunidades que mantienen estas prácticas.

Los temas relativos a la agroforestería y al uso racional de los animales de trabajo han sido abordados frecuentemente con la visión parcial del especialista y, pese a ello, esto no ha impedido que numerosos aportes hayan llegado a ser potentes palancas a servicio del desarrollo a corto plazo de comunidades rurales. Sin restar importancia a dichos aportes, aquí se tratará en cambio privilegiar el enfoque del uso conjunto de varias intervenciones. Esto puede incluir el uso de varias técnicas, opciones de manejo de recursos, sistemas de producción, etc. como una estrategia alternativa, técnicamente potente, más accesible a la mayoría de productores y que no conlleva los altos riesgos de degradación ambiental y disrupción social que acompañan a las tecnologías industriales y a su aplicación en modelos altamente especializados. El propósito central de este trabajo es abogar por nuevos enfoques que hagan más productivas y más atractivas las opciones tradicionales que ya se encuentran muy difundidas, pero que requieren ciertos ajustes para facilitar su uso y optimizar sus aportes productivos.


2.- Evolución en el tipo de enfoques aplicado al manejo de recursos productivos

2.1 Generalidades y principios que han unido la agroforestería a los animales de trabajo

La trayectoria histórica de los diversos grupos humanos, en busca de una mayor seguridad alimentaria y mayor comodidad en su trabajo cotidiano, ha empleado tradicionalmente el uso combinado de plantas y animales entre sus estrategias productivas. Esto ha incluido el uso de recursos forestales, frutos, follaje de arbustos y matorrales, plantas acuáticas, etc. como fuentes de alimento animal, y también el uso de una multitud de especies animales para las más diversas labores que facilitaban el trabajo humano y que a la vez permiten multiplicar la cantidad de trabajo realizado.

Algunos ejemplos interesantes y bien conocidos de cómo el recurso animal se ha asociado tradicionalmente con otros elementos del medio ambiente se resumen en el Cuadro 1.


Cuadro 1.
Interacción de diversas especies animales con el medio ambiente.

Especie animal Medio ambiente Asociación
Camellos y caprinos Arboles y arbustos en ambientes áridos y desérticos Ramoneo de hojas, brotes, frutos como parte muy significativa de su dieta habitual durante todo el año
Pequeños y grandes rumiantes, cerdos Pastoreo bajo arboles en climas templados o tropicales, planicies o montañas Pastizal espontáneo, hongos, microfauna y frutos de arboles aportan la dieta habitual durante parte del año
Bovinos y equinos Chaparral, matorral, monte, maqui Ramoneo como un complemento alimenticio limitado del pastoreo
Búfalos, patos, cerdos, chiguirre Pantano, canales, lagos, ríos Alimento provenientes de medios acuáticos
Cerdos Litoral Fuentes alimenticias de origen marino; crustáceos, algas marinas, desperdicios de pesca

Fuente: Elaboración propia.


Los ejemplos presentados en el cuadro anterior nos recuerdan diversas opciones tradicionales del uso de los recursos a las cuales han recurrido las comunidades en el pasado y como los diferentes componentes del medio ambiente interactúan entre sí. Entre estos ejemplos encontramos las bases para los modernos sistemas que, con la ayuda de trabajo científico, se han convertido en los procesos productivos basados en el concepto de agroforestería. Entre las actividades de la agroforestería moderna el caso de la explotación comercial del genero Leucaena como un complemento alimenticio de gran valor para la producción animal es quizás el que haya alcanzado mayor impacto y reconocimiento (Shelton, 1999).

Sin embargo, las estrategias tradicionales de manejo de los recursos productivos ilustradas por los ejemplos recién mencionados, tiene factores comunes que es preciso destacar. Por lo menos dos son de gran importancia para los efectos del presente análisis: uno, es el uso conjunto de varias especies dentro de un ambiente natural o con pocas modificaciones artificiales; otro, es la tasa moderada de uso de los recursos productivos -donde el manejo tiene como meta optimizar el uso del recurso y no el maximizarlo.


2.2 ¿Qué opciones productivas aparecen como prometedoras para un desarrollo equilibrado?

Comparación de enfoques entre sistemas tradicionales y aquellos de manejo industrializado

La gran mayoría de los productores del mundo continúan, hoy en día, practicando opciones tecnológicas tradicionales respecto al uso de recursos. Esto es una sólida e ineludible realidad que aboga para que ellas sean consideradas como opciones socio-económicamente viables, a pesar que dentro de los volúmenes de producción total a la escala mundial su contribución se ha visto disminuida y postergada, , durante un período que ha durado no menos de un siglo, frente al rápido avance de la producción agrícola mecánicamente motorizada y apoyada por el uso de diversos insumos industriales.

Sin embargo, el análisis de las estadísticas actualmente disponibles para la producción mundial de carne durante la década de 1990 indican que, los países en vías de desarrollo no solamente son los que ahora contabilizan los mayores aportes a la producción mundial, sino que su contribución muestra una persistente tendencia a crecer. En cambio, los aportes de los países desarrollados, cuya producción proviene mayoritariamente de sistemas mono-productores, altamente especializados y que practican un manejo industrial, muestran un sostenido estancamiento. Esto nos indica que los sistema tradicionales de producción siguen contribuyendo significativamente a la producción mundial a pesar de la prolongada y frecuentemente desleal competencia de los sistemas industrializados. En forma similar, la producción mundial de leche nos indica también un crecimiento sostenido para los aportes de los países en vías de desarrollo pero una regresión progresiva para la producción total de los países desarrollados, aunque esta sigue siendo mayoritaria en cuanto a su aporte total. Resumenes sintéticos de los datos para ilustrar este análisis se encuentran en los cuadros 2 y 3, y que se basa en estadísticas para la producción mundial de carne y leche (FAO, 1995; FAO, 1999).


Cuadro 2.
Producción mundial de carne

 

1996

1997

1998 est.

 

(…millones de toneladas…)

Total mundial

208,5

214,2

219,3

Carne de ave

57,7

60,0

61,6

Carne de cerdo

79,5

82,1

85,2

Carne bovina

56,3

57,1

57,4

Carne ovina y caprina

10,8

11,1

11,5

Otras carnes

4,1

3,9

3,8

Países en desarrollo

107,3

113,4

117,0

Carne de ave

28,8

30,3

31,4

Carne de cerdo

43,5

46,9

48,5

Carne bovina

7,4

7,7

8,0

Carne ovina y caprina

2,4

2,3

2,3

Otras carnes

25,2

26,2

26,8

Países desarrollados

101,2

100,7

102,3

Carne de ave

28,9

29,7

30,2

Carne de cerdo

36,1

35,2

36,6

Carne bovina

31,0

30,8

30,5

Carne ovina y caprina

3,5

3,4

3,5

Otras carnes

1,7

1,6

1,5

Fuente: FAO, Perspectivas alimentarias No.1, 1999, Roma, Feb. 1999

 

Cuadro 3. Producción mundial de leche.

 

1993

1994 est.

1995 pron.

 

(… millones de toneladas…)

Total mundial

530

529

529

       
Países en desarrollo

179

181

185

América Latina

46

47

48

Africa

20

20

20

Asia

113

114

117

       
Países desarrollados

351

348

344

América del Norte

76

77

79

Europa (Comunidad europea)

160

158

156

CEI

83

78

72

Japón

9

8

8

Oceanía

16

18

18

Fuente: FAO, Perspectivas alimentarias No.11/12, 1995 Roma, Nov./Dic. 1995.


En el análisis precedente por cierto que huelgan comentarios sobre la representatividad y precisión de las fuentes estadísticas que, si bien son bastante completas y fiables para el caso de países desarrollados, los mismos atributos frecuentemente dejan mucho que desear cuando provienen de países en vías de desarrollo. Es muy probable que los aportes de la producción proveniente de sectores tradicionales sean mucho mayores que los indicados en estadísticas oficiales. Y es por ello que, cuando el análisis de procesos productivos se basa exclusivamente en fuentes estadísticas, sus conclusiones y recomendaciones no pueden inspirar gran confianza.

Es muy importante hacer resaltar aquí que la agricultura comercial intensiva puede lograr sus altos niveles de producción y de homogeneidad en sus productos gracias a una enorme cantidad de energía importada a la finca bajo forma de insumos, equipos , y muy especialmente combustibles y lubricantes necesarios para usar máquinas motorizadas. Sin embargo, si se mide la eficiencia de cómo se transforma en estos sistemas la energía incorporada en la maquinaria y contenida en los factores de producción que consume, con relación a la energía que se libera en los productos generados, se constata que en comparación con sistemas tradicionales y sistemas semi-intensivos, el nivel de eficiencia de transformación de los sistemas intensivos es significativamente peor (Anexo 1).

De allí que el alto nivel de producción, la rapidez y el menor esfuerzo humano en el trabajo productivo que caracterizan a la agricultura comercial intensiva, se obtienen a un alto precio social, ecológico y con un considerable derroche de energía fósil. Y otra gran barrera que se opone a la simple expansión de la agricultura comercial intensiva como el medio para enfrentar el reto de la creciente demanda de alimentos, radica en la limitada disponibilidad y acceso de la mayoría de los productores del planeta a las fuentes y a los productos derivados de la energía fósil. El uso masivo de las fuentes mundiales de energía fósil ha estado reservado a un reducido número de países, y dentro de cada uno de ellos, a un selecto grupo de usuarios. Si los actuales niveles de consumo – altamente desiguales entre y dentro de países – se mantuviesen estables, las reservas de energía fósil podrían durar quizás 40 o 50 años al tomar en cuenta el crecimiento demográfico. Pero si todos los usuarios pudiesen consumir y derrochar como lo hacen los mayores consumidores, estas reservas durarían menos de una década (Anexo 2).

De esto se puede concluir que la agricultura comercial intensiva no es un proposición viable para enfrentar los problemas futuros para la producción de alimentos y otros bienes de consumo. Es preciso buscar opciones alternativas para las estrategias de producción y procesamiento de modo que ellas puedan promover un desarrollo equilibrado (Anexo 3).


3.- Análisis del enfoque de manejo empleado en sistemas tradicionales

La crisis actual de la estructura productiva mundial, y de su enfoque de manejo que ha reposado de preferencia en un modelo de producción comercial industrializada, exige hoy que se reconsideren las opciones para el uso de los recursos mundiales y de las estrategias de manejo que se aplican.


3.1 El manejo de los recursos en su conjunto

Puesto que las opciones tradicionales para manejar los recursos productivos representan vías alternativas con alta probabilidad para promover un desarrollo equilibrado, es muy oportuno analizar ahora sus atributos. Tales alternativas aplican un enfoque integrador y, si bien aspiran a rendimientos moderados a nivel de cada producto específico, la meta final es optimizar la producción del conjunto de la unidad y asegurar en ella empleos estables y remuneradores. Este enfoque, después que estudios y pruebas han reforzado su comportamiento productivo, ha sido aplicado en actividades agroforestales comerciales practicadas en muchos lugares del mundo y numerosos informes técnicos, que presentan sus resultados, se encuentran disponibles (FAO, 1998).

A pesar de estos esfuerzos todavía persiste la interrogante si estas alternativas tradicionales, aún con la introducción de nuevas tecnologías, tendrían la capacidad para hacer frente a las necesidades crecientes de bienes que son requeridos por la comunidad mundial. Ante esta disyuntiva es preciso recalcar que para enfrentar el desafío del futuro, los cambios de enfoque que se precisan no sólo deben referirse a como lograr un aumento en la producción mundial; es preciso también reflexionar sobre los niveles de consumo imperantes en la actualidad y de como estos bienes se distribuyen y consumen. Es bien conocido el hecho que parte de la solución del problema mundial de aprovisionamiento radica en poder aplicar modalidades efectivas que permitan una distribución más racional y equitable de los bienes disponibles. Dentro de este marco hay que insistir que no solamente no es éticamente aceptable mantener directivas oficiales que favorezcan exclusivamente a ciertos grupos de individuos, y que se les permita mantener niveles de consumo que se asocian con fuertes dosis de derroche y altos niveles de desperdicio; sino que se debe indicar que como este problema ahora compromete el equilibrio ecológico mundial y la supervivencia del planeta, es de suma urgencia el poner fin a estas malas prácticas.

Es necesario insistir que para que la meta final del enfoque tradicional de manejo integral sea viable, ella debe ajustarse al potencial de uso de los recursos y de su posible desarrollo; y esto dentro, no sólo de lo que se encuentra disponible en la localidad, sino encuadrándose además en el marco socio-político imperante. Todo esto no implica que el ordenamiento existente deba ser aceptado como inmutable – si es posible visualizar un nuevo orden que permita un mayor nivel de productivad persistente y mejor equidad social, y de ser este un proyecto viable sería preciso esforzarse también por establecer un nuevo marco socio-político. Es dentro de este enfoque y orientación del manejo productivo que debe situarse la búsqueda de nuevas alternativas.


3.2 El recurso animal

El recurso animal juega un rol muy versátil dentro de la estrategia de manejo integral de recursos. Esto se debe a su potencial productivo de tipo múltiple; a su aportes complementarios para actividades requeridas en cultivos, plantaciones, huertos, bosques, peces, etc. y en función de las necesidades de servicio de la comunidad. A continuación se detallan sus aptitudes productivas:

Este potencial múltiple que ofrece el recurso animal puede ser aprovechado en forma óptima al emplear un manejo de recursos que recurre a un enfoque integrador.


3.3 Aplicar un enfoque integrador al usar animales de trabajo

Las ventajas de enfocar el manejo sobre el conjunto de diversos factores productivos, en forma simultánea, deben también aplicarse al usar individualmente cada uno de estos factores. Por ello, el uso de los animales como una fuente de energía renovable, requiere que se preste atención tanto a pautas tecnológicas que le son específicas (manuales de capacitación) como también un apoyo institucional que asegure el desempeño eficaz y perdurable del uso del recurso animal (FAO, 1994; FAO, 1999)

El tema de la tecnología aplicada a los animales de trabajo se suele presentar corrientemente bajo tres capítulos:

Si bien esta separación de temas es conveniente de un punto de vista pedagógico, al poner en práctica el uso del trabajo animal es indispensable prestar atención simultánea a estos tres aspectos y ajustarlos adecuadamente entre sí. Las reuniones de profesionales que se interesan por discutir diversos aspectos de la tecnología aplicada al trabajo animal, y algunas revistas especializadas, publican periódicamente memorias y artículos sobre avances y novedades en estos temas (Memorias de reuniones programadas por redes de intercambio técnico: en Africa, América Latina y el Caribe; memorias de congresos y coloquios internacionales; revistas como Draught Animal Power de la U. de Edimburgo (CTVM) y la Revista Mundial de Zootecnia de FAO; publicaciones de CIRAD-Francia, la Asociación de Búfalos del Asia, etc). Estos aportes son muy importantes para estimular el avance técnico, para afinar y ajustar su empleo práctico, y para difundir estas novedades.

Los aspectos relativos a la organización de los usuarios, y del fortalecimiento institucional para promover, facilitar y mejorar el uso de los animales de trabajo, representan los pilares esenciales para la difusión y la adopción de opciones apropiadas en el uso eficaz de esta tecnología bajo diversas condiciones prácticas. Existe, y se mantiene el convencimiento, que esta es una meta primordial pero todavía no se dispone de un programa permanente, bien estructurado y con acceso a recursos locales que permita paulatinamente avanzar hacia esta meta de organización autónoma e independiente . La difusión de resultados prácticos en el uso permanente de los animales de trabajo logrados por comunidades bien organizadas, y de una acción bien integrada con otras labores productivas, podría convertirse en una vía muy eficaz para multiplicar y expandir el mejor uso de los animales de trabajo.


4.- Experiencias y resultados de los nuevos enfoques para un manejo integral

La producción de alimentos, de material para vestidos y de materia prima para construcción ya a fines de la Edad Media mostraba una gran diversidad en cuanto a los productos consumidos directamente por los productores o vendidos en los mercados de la época. El total del volumen mundial de estos bienes producido en las diversas regiones del planeta era entonces también bastante significativo e incluso desde la era antigua las actividades de intercambio comercial de estos bienes ya eran de un gran importancia económica y política.

Sin embargo, fue sólo cuando el pensamiento científico pudo expresarse en forma práctica a través de novedosas propuestas tecnológicas que permitieron un cambio hacia altos rendimientos de los diversos procesos productivos, que se produjo un crecimiento muy acelerado de la producción mundial gracias al enfoque especializado que impuso el manejo de recursos aplicado a la nueva actividad industrial.

El paso decisivo en este cambio cuantitativo ocurrió al encontrase formas prácticas para explotar la energía fósil (carbón y petróleo) y para transformar - a gran escala y relativamente rápido- una gran diversidad de materiales en nuevos productos (insumos industriales) y en equipos (maquinarias y motores). Estos nuevos enfoques fueron asimilados paulatinamente por la ciencia agraria, pesquera y forestal, las que incorporaron modalidades de manejo industrial en el manejo productivo de sus recursos. De esta forma las secuelas de la especialización mono-productora de la industria, la indiferencia sobre el impacto ambiental de desechos, de los efectos secundarios negativos y frecuentemente acumulativo de ciertos insumos industriales, los problemas sociales creados por la concentración en el tiempo y en el espacio para las oportunidades de trabajo y que además requiere bajas calificaciones, el desperdicio de numerosos subproductos, el derroche y uso poco eficaz de insumos con alto coeficiente de energía fósil incorporada, etc. todo este conjunto de secuelas fueron transferidos también al mundo rural y al litoral pesquero. Después de más de un siglo de supremacía incontestada de la agricultura comercial de tipo industrial es preciso ahora, no solamente controlar sus mecanismos y evaluar su impacto ecológico y social, sino buscar urgentemente opciones productivas que sean eficaces y que no causen daño ni al ambiente ni a la sociedad.


4.1 Enfasis de nuevos enfoques: conceptos y mecanismos

Afortunadamente la tradición de aplicar un manejo integral a los recursos productivos, no sólo se ha mantenido a través de todo el mundo, sino que en estas últimas décadas se han elaborado y validado nuevos enfoques. Estos si bien siguen sus principios tradicionales de manejo incorporan ahora herramientas y estrategias organizativas que aportan un resfuerzo muy significativo a sus aptitudes productivas. Los resultados constatados en la práctica indican que el nuevo enfoque del manejo integral de uso de recursos se perfila como una excelente opción para impulsar programas que concuerden con metas de un desarrollo bien equilibardo y perdurable (Preston & Murgueitio, 1992; Reynolds, 1988).

Los nuevos enfoques incorporan una serie de iniciativas que tratan de ajustar el manejo del recurso animal a las condiciones imperantes en tiempos presentes, junto a nuevas modalidad para la transformación y uso de productos y servicios aportados por los animales. A manera de ejemplo se indican los siguientes ajustes introducidos al manejo de estos recursos:


4.2 Algunos resultados concretos de los nuevos enfoques de manejo integral

Una serie de ejemplos permiten ilustrar las modalidades que han sido desarrolladas para optimizar el impacto positivo de un manejo integral de recursos vegetales y animales:


5.- Conclusiones

Los expuesto y discutido anteriormente permite proponer las siguientes conclusiones:


6.- Recomendaciones

Las recomendaciones a proponer son las siguientes:


7.- Agradecimientos

Los señores G.Beccaloni, J.T.Dijkman y J.Draayer ayudaron en la recolección de información técnica y en la presentación de datos y se les agradece muy encarecidamente por sus valiosos aportes.


8.- Referencias

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Boff, L. 1999. Teología de la liberación enjuicia la globalización.Punto Final No.450,23/07-05/08, 1999.

Borroto, Angela, García, M.C., Cruz, D, y González, O. 1985. Crianza ovina utilizando la hierba de los citricos. Rev.Cubana de Producción Animal 2(1):15-20

Chirgwin, J.C. 1995 Los animales de trabajo y el desarrollo sostenible. RMZ 84/85 3:4 , 1995.

Childers, E. & Urquhart, B. 1994. Renewing the United Nations System. Development Dialogue, 1994:1.

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Dijkman, J.T. 1996. El uso de animales de trabajo en plantaciones de palma en Villavicencio, Colombia. Comunicación personal, Roma, 1996.

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Informe de avance de un trabajo conjunto ISRA-FAO. Sin publicación.

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FAO, 1998. Conferencia electrónica de FAO sobre Agroforestería. FAO Home Page. FAO, Rome.

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Galindo, W. 1999. Contribución de los animales de trabajo a la producción agrícola y al desarrollo rural. Informe de avance del estudio FAO comisionada para analizar el uso de los animales de trabajo en America Latina y el Caribe. Sin publicación.

Kabul, M.A.B., Mokhtar, I.B. , Yeo, B.K. 1994. Buffalo as draught animal in oil palm plantations in Lahad, Sabah, Malaysia. Proc.1st. Asian Buf. Ass. Congress, January 17-21, Khon Kaen, Thailand.

Montás, H.F., Domínguez, E., Strofer, J.J. , Fermín, R. 1996. La raza Romana Rojo de propósito múltiple. FAO/RMZ 86 1996/1.

Miller, F.A., Close, W. H. 1992 The efficiency of energy use for pig production in Asia. Study prepared by the Centre for Agricultural Strategy, U. of Reading. England, U.K. for FAO. Sin publicación.

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Reynolds, S.G. 1988. Pastures and cattle under coconut. FAO PP PP No. 91, FAO, Rome.

Shelton, M. 1999. Review of work progress in Leucaena management and use. Charla técnica organizada por la Dirección de Producción y Protección Vegetal de FAO. Sin publicar.


Anexo 1.

El concepto de eficiencia y su empleo correcto

En estudios de mecánica el término eficiencia se emplea para designar la proporción de trabajo útil que se obtiene del total de energía consumida para efectuar dicho trabajo. Extrapolando el uso de este concepto a estudios sobre la producción agrícola se ha calculado valores de energía contenida en el producto generado (y) y la energía consumida para producir y procesar (p+p) dicho producto, refiérendose a tres tipos de sistemas de producción: intensivo, semi-intensivo y extensivo (Miller y Close, 1992).

Los valores calculados para un grupo selecto de cultivos que emplean tres tipos de manejo, se resumen en el cuadro presentado a continuación.

Cultivo Energía (E): MJ/ha

Intensivo

Semi-Intensivo

Extensivo

Arroz E.contenida en producto: (y)

88505

40300

17770

  E.consumida: (p+p)

63427

9914

3456

  Tasa de eficiencia: y/(p+p)

1.40

4.06

5.4

         
Maíz E.contenida en producto: (y)

75081

34791

13723

  E.consumida: (p+p)

34067

18396

3709

  Tasa de eficiencia: y/(p+p)

2.20

1.89

3.70

         
Camote,Batata. Tasa de eficiencia: y/(p+p)

7.78

7.52

13.24

         
         
Poroto, Soya Tasa de eficiencia: y/(p+p)

3.96

3.23

2.64

         
Maní Tasa de eficiencia: y/(p+p)

1.24

4.63

6.39

Fuente: Adaptado de Miller y Close, 1992.


Los resultados preliminares que se presentan arriba permiten cuestionar el mito que la agricultura intensiva es aquella que muestra los majores niveles de eficiencia. La tendencia mostrada por estos datos no avalan tal interpretación.

Es preciso aclarar además que, para cada uno de estos sistemas de producción, existiría en principio un potencial aun no explotado que podría mejorar sus respectivos niveles de eficiencia. Sin embargo el potencial para mejorar la eficiencia de los sistema intensivos es relativamente pequeño, al contrario de los otros dos sistemas donde hay un amplio margen para mejorar la eficiencia. Un ejemplo lo brinda la comparación de la tasa de uso del potencial representado por la cantidad de tierras arables, con relación a la cantidad de tierras efectivamente cultivadas (Fig.1), entre países desarrollados y aquellos en vías de desarrollo.


ChirgwF1.jpg (27293 bytes)


La comparación de niveles de eficiencia en el uso de máquinas motorizadas y de animales de trabajo también cuestionan el mito de la mayor eficiencia atribuida a la máquina; la enorme potencia y rapidez de las máquinas no las hacen automáticamente más eficientes. El trabajo realizado por un tractor representa solamente un 30 a 33 por ciento de la energía instantánea consumida, y ésta es por cierto energía no renovable. El trabajo realizado por bueyes, descontando la energía requerida para caminar, corresponde a un 30 – 35 por ciento de la energía instantánea consumida, y ésta es de tipo renovable. Si el trabajo realizado por los bueyes se refiere en cambio a la energía consumida durante todo el día, la eficiencia de conversión cae a un 10 – 15 por ciento; sin embargo a esto hay que agregar la energía contenida en el estiércol, la energía recuperada en biodigestores de gas y en los productos animales recuperados al sacrificar el buey .


Anexo 2.

La energía fósil: existencias disponibles y su distribución

Estadísticas elaboradas por Naciones Unidas (1995) permiten ilustrar la enorme disparidad que persiste entre los diversos países en cuanto al acceso y consumo de fuentes de energía fósil. Es importante recordar que el avance industrial, económico y financiero de algunos países fue favorecido por un proceso de intensificación que recurrió a un alto consumo de energía fósil y a un alto uso de insumos y equipos motorizados (ver Anexo 4).

El promedio mundial para el consumo de petróleo por habitante se situaba en 1993 aproximadamente a un nivel de 510 litros (3.2 barriles hab/año). En cambio en EEUU y Canadá dicho promedio sobrepasaba los 3000 y 2600 litros respectivamente, mientras que Europa y Japón consumen entre 1300 a 1600 litros.

Regiones/Países

Consumo annual promedio: kg per capita

Consumo total

 

Total fuentes energía

Petróleo

10 m barriles petróleo

Mundo

1 396

513

19 713

Africa

307

134

637

Canadá

1 888

2 659

530

Cuba

809

793

60

México

1 311

897

558

EEUU

7 570

2 972

5 298

Brasil

580

342

370

China

603

99

807

India

247

60

374

Japón

3 357

1 645

1 416

Francia

3 800

1 330

529

Alemania

4 050

1 522

852

Federación Rusa

4 856

1 100

1 123

Reino Unido

3 910

1 358

546

Australia

5 310

2 055

250

Nueva Zelanda

3 871

1 196

29

Fuente: Adaptado del Cuadro 2. 1993 Energy Statistics Yearbook, United Nations, New York, 1995.
N.B. Un barril equivale a 158.98 litros.


Si se emplea la tasa de crecimiento demográfico actual, y se mantiene estable el consumo promedio mundial de 550 l/hab/año, se puede estimar que las reservas actuales de petroleo podrían durar unos 40 a 50 años más. En cambio, si se pretende elevar este promedio de consumo mundial a más de 2000 l/hab/ año, estas reservas durarían menos de una década.


Anexo 3.

Desigualdades económicas a nivel mundial: distribución de las actividades económicas en 1989

Resultados de estudios de Naciones Unidas (Childers y Urquhart, 1994) demuestran el fracaso de los esfuerzos de la comunidad internacional para reducir la disparidad socio-económica entre países. Este estudio ilustra en forma elocuente que el quintil más pudiente de la población mundial concentra en sus manos el control mayoritario de los medios económicos, de educación y de finanzas (niveles de control por sobre el 80 por ciento o más del total de medios disponibles). En cambio el quintil más pobre muestra niveles de participación y acceso que se encuentran generalmente muy debajo del 1.5 por ciento del total de estos medios (Fig.2).


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Este fracaso se debe fundamentalemte a una falta de voluntad política por compartir plenamente, y en forma democrática, en el manejo de los recursos del planeta. Pero también en buena parte se debe al enfoque inadecuado que se ha empleado en la formulación y ejecución de los programas de desarrollo, ya que estos han reposado en la transferencia directa de tecnologías y estrategias de manejo aplicadas en los países desarrollados, sin haber averiguado antes si las condiciones imperantes en los países en vías de desarrollo se podían permitir la adopción y mantención de las mismas medidas que favorecieron el avance económico de los países industrializados. En repetidas ocasiones la profunda disparidad de los marcos socio-económicos y de influencia política, entre estas dos categorías de países, han sido responsables de un rotundo fracaso de programas internacionales de desarrollo.

A partir de la década de 1990 la comunidad internacional reconoce la necesidad de cambio en el enfoque de sus intervenciones para poder pretender que prestan un apoyo consecuente con las metas de los programas de desarrollo internacional. El nuevo enfoque, para poder guiar su acción en búsqueda de cambios positivos y duraderos, insiste en cimentar su plan sobre cuatro pilares; las intervenciones deben efectuarse en forma simultánea involucrando cambios en los siguientes aspectos:

Durante los últimos dos siglos del presente milenio se ha acentuado el impacto globalizante, tanto de la uniformidad en la organización político-económica a nivel mundial (participación popular limitada a la elección periódica de representantes), como del enfoque empleado para manejar los recursos productivos. La especialización científica ha permitido el desarrollo de poderosas tecnologías y los círculos de poder las han difundido cada vez que su uso era útil y acrecentaba su poder, sin haber prestado mayor atención al creciente impacto negativo sobre la ecología y sobre sus graves secuelas sociales. La uniformidad del enfoque productivo que insiste en una creciente especialización mono-productora, y el enorme poder de los grandes intereses transnacionales – organizados en forma piramidal y abarcando la totalidad del planeta – que les permite controlar los mercados supuestamente libres, representan los escollos fundamentales para poder lograr un desarrollo equilibrado de los recursos mundiales.

El concepto de desarrollo para el futuro requiere de un cambio profundo y de tipo cualitativo para que logre sus metas; este nuevo concepto debe insistir en un enfoque integrador dentro de un proceso de base mutifacética, multidireccional en sus propósitos y moderado en sus metas.


Anexo 4.

Energía aportada y energía cosechada en una hectárea de maíz: tres sistemas de manejo (manual tradicional; con tiro animal; mecanizado intensivo)

   

Manual trad.

Tiro anim.

M. intensivo

1. Tipo y cantidad de trabajo        
Horas/ha        
- Humano renov. (r)

1 150

400

21

- Dos bueyes renov. (r)

-

200

-

- Motorizado fosil (f)

-

-

21

         
2. Cantidad de cosecha: kg/ha  

2 000

2 000

7 100

3. Energía: kcal/ha        
-Cosecha total  

6 960 000

6 960 000

24 708 000

-Aportes totales  

610 512

1 851 616

12 401 042

a) Trabajo renov.

557 750

994 000

10 185

  fosil    

7 102 115

b) Equipos fosil

16 670

41 424

990 000

c) Insumos fosil

36 192

857 616

4 298 742

Fuente: Adaptado de Chirgwin, 1995.


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